¿En qué polo te encuentras en el Continuum de la Resiliencia?
A pesar de los muchos años de dedicación, logros y esfuerzo, López y Pérez* perdieron su trabajo como responsables de equipo en una multinacional hará aproximadamente 1 año y medio. Tras un breve período de desánimo, López comprendió rápidamente que dicha situación en la que se encontraba era un episodio más de su vida que debía afrontar, y que como otros golpes en la vida, éste también pasaría. En ese momento comprendió que en sus manos estaba el salir de la situación, y en aproximadamente un año pudo mirar atrás, tomando consciencia de lo mucho que había crecido gracias a dicha experiencia. Desgraciadamente Pérez tuvo una experiencia muy diferente. Se sumió en una gran tristeza con amargo sabor de fracaso, con profundos episodios de ansiedad, que finalmente le condujeron a una gran depresión. Al cabo de un año no sólo no había levantado cabeza, sino que su estado anímico afectó sus relaciones más cercanas, lo que le supuso un divorcio duro que acabó por resquebrajarlo por dentro completamente. Pérez aún hoy no puede comprender por qué tanta desgracia le tuvo que pasar a él.
Como seguro te habrás dado cuenta López y Pérez se encuentran en dos polos opuestos del Continuum de la Resiliencia. Sus reacciones al fracaso fueron totalmente diferentes, al igual que su capacidad para afrontar los cambios, las adversidades y el estrés que ellos producen.
¿En qué polo del Continuum de la Resiliencia te encuentras? ¿Eres un López o eres un Pérez? ¿Qué hace que un López sea un López? Y si eres un Pérez, ¿es posible aprender a ser un López?
Según Dean Becker, presidente y CEO de Adaptive Learning Systems, “Más que la educación y más que la experiencia, el nivel de resiliencia de una persona determinará quien tendrá éxito y quien fracasará. Y esto es real en el ala oncológica de un hospital, es real en los juegos olímpicos y es real en la sala de juntas de una empresa”.
Varias investigaciones han llegado a definir 3 características básicas que tienen las personas resilientes, los López de este mundo con gran capacidad de recuperación y por ende menos sufrimiento innecesario:
- Saber aceptar la realidad.
- Saber darle un sentido a las experiencias difíciles.
- Saber buscar e improvisar posibilidades donde otros acaban por frustrarse y desistir.
Me complace mandarte el link de este interesante artículo publicado en la Harvard Business Review “How resilience works” de la mano de Diane Coutu, quien explora en detalle estas 3 características arriba mencionadas.
Pero si aprendo a aceptar la realidad, le doy un sentido a las experiencias y busco alternativas ¿seré ya una persona resiliente?
Mi experiencia en los programas de entrenamiento de resiliencia y procesos de coaching que realizo con mis clientes me muestra que, a pesar de que son 3 características sumamente importantes, hay una más que necesitamos cultivar para poder alcanzar un mayor nivel en el Continuum de Resiliencia: la Eficacia Emocional. Una eficacia emocional nos permitirá, no sólo regularnos emocionalmente para lograr recuperar rápidamente el ánimo y la serenidad emocional desde donde gestionar las adversidades y desafíos de manera efectiva, sino también establecer relaciones sanas y equilibradas con los demás con autonomía emocional.
Y es que como personas, como profesionales y como organizaciones difícilmente lograremos un equilibrio entre rendimiento, productividad y bienestar si no desarrollamos antes nuestra eficacia emocional.
Así que te lo vuelvo a preguntar ¿en qué polo te encuentras en el Continuum de la Resiliencia?
Sinceramente, potencialmente todos tenemos un López y un Pérez dentro. Puede que incluso hayamos experimentado ambos en diferentes etapas de nuestra vida. Pero si te preguntas si un Pérez puede convertirse en un López, las buenas noticias es que tanto la eficacia emocional como la resiliencia se pueden aprender y entrenar. Así que, te encuentres donde te encuentres en el Continuum de la Resiliencia, mi objetivo es ir compartiendo contigo interesantes artículos, conceptos, recursos y herramientas para que día a día las puedas desarrollar.
¿Te animas a participar?
* Los nombres utilizados son ficticios sin ánimo de ofender a nadie. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia. Aun así, si te asemejas al López de la historia ¡felicidades! ¡Seguro que eres también una inspiración para la gente que te rodea! Si sin embargo te asemejas al Pérez de la historia, no desesperes, como verás se puede aprender y entrenar. Te animo a que vayas poniendo en práctica lo sugerido en cada artículo de este blog ¡y verás que pronto te va a beneficiar!






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